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Descripcion
Verano de 1991. San Petersburgo está a punto de recuperar su nombre. La Unión Soviética se desmorona. El agente Mihail Bonet limpia su revólver. Tiene que acudir a una cita sospechosa. En la víspera, desvelado por las noches blancas, repasa su vida errante. La infancia en el seno de una familia campesina. El ingreso en un convento de Barcelona escapando a la servidumbre del viñedo. El torbellino de la guerra civil que le arrastró hasta un grupo de pistoleros y a jugarse la vida en el frente de Madrid para matar a Durruti. El encuentro con uno de los viejos creyentes, como se llamaban los seguidores del arcipreste Ávvakum, que se convertirá en una misión obsesiva.El camarada Mihail acaricia cada bala para afinar su puntería. Guarda el arma bajo la almohada. Recuerda su salida de España y su acomodo en Rusia. La huida hacia adelante cuando ingresó en la policía política soviética. La traición a los rlicanos exiliados. Las penurias durante el sitio de Leningrado. Los miedos a las purgas de Stalin. Las persecuciones de los disidentes religiosos. Y, al cabo, el amor que tanto tiempo le fue negado. Los días de vinos y rosas con Vera. La bailarina del teatro Kirov con cara de muñeca y cuerpo grácil que le devolvió la sonrisa olvidada. Y enseguida, una mala jugada del azar, un descenso a los infiernos.Ahora, en la soledad de su cuarto, el agente Bonet empuña su Nagant para sentirse vivo. Por la mañana acudirá al lugar de la cita. Irá, como siempre, dispuesto a matar o a morir. Sin preguntas. Sin remordimientos. Sin dudas…
Opiniones El lobo de Avvakum Pedro Garcia Martin