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Descripcion
Una mujer, una sencilla ama de casa que ha visto transcurrir su existencia en la absoluta normalidad de una vida burguesa y sin sobresaltos, se enfrenta de improviso al hecho de que puede acabar, impunemente, con uno de los más odiados asesinos y explotadores de todo un Continente. ¿Debe ajusticiarlo en contra de los principios morales que le inculcaron cuando nació y con los que ha vivido en paz durante más de treinta años, o debe mantenerse al margen, permitiendo que semejante tirano continúe cometiendo toda clase de crímenes y atrocidades? El concepto de que nadie debe tomarse la justicia por su mano lo inventaron aquellos que tenían en su mano la justicia y no deseaban que nadie usurpara sus privilegios. ¿Qué derecho tiene la conciencia a oponerse a algo que la razón considera que debe hacerse por el bien de muchos? La vida de un solo estudiante o de un solo «desaparecido», valen más que todos los gritos de cualquier conciencia. ¡Olvidar Machu-Picchu! ¿Olvidar lo que un atardecer ocurrió entre las ruinas de una ciudad perdida en un picacho andino, o recordar Machu-Picchu; recordar que todo un Continente sufre hambre, guerras, muertes, desapariciones e iniquidades, para que un puñado de hombres puedan acumular en un decenio algunas de las más portentosas y ensangrentadas fortunas de la Historia? ¿Es también asesino quien mata a sangre fría a un asesino para evitar que continúe matando…?
Opiniones Olvidar Machu-Picchu Alberto Vázquez-Figueroa