Pasos de compra
1.-Da clic en “agregar al carrito”.
2.-Llena tus datos de nombre y correo electrónico.
3.-Da clic en “comprar” (espera unos segundos, serás redirigido a la página de paypal)
4.-Dentro de Paypal puedes pagar rápidamente tan solo llenando tus datos y listo o puedes crearte una cuenta si lo prefieres.
5.-Disfruta de tu libro el cual llegará al instante a tu correo electrónico no olvides revisar también tu correo no deseado o spam
6.-Para cualquier duda o problema contáctanos mediante mensaje de whatsapp
+52 2201406665, email
libroendigital.com@gmail.com, o chat en línea, te atenderemos con gusto.
Descripcion
Si se hubiese producido una pertinaz sequía que durase todo un año, si hubiese estallado una horrible tormenta acompañada de piedra, vertiendo del cielo la devastación durante dos días o hubiese estallado una horrible peste sin medios para combatirla, seguramente que ninguna de estas tremendas calamidades hubiese producido más estragos y sobresaltos en Boquillas, el pequeño poblado del sur de Texas, junto al río Tornillo, casi en la divisoria de Texas, que amenazaba con producir la llegada a él de Helen Brudna, hermana de Alice Brudna, la exmaestra del poblado, que acababa de cesar en su cargo de desasnar traviesas criaturas, para contraer matrimonio con Robert Joy, no mal acomodado granjero y dueño de dos importantes molinos instalados en la orilla del río. Al cesar Alice en sus funciones de maestra y pasar a regentar su hogar, lo hizo con alegría, pero sintiendo un grave disgusto por dejar abandonados de toda enseñanza a aquellos traviesos gorriones, a los que se había acostumbrado y los que le hacían mucha gracia, pese a sus travesuras y a la poca afición que sentían a verse encerrados media docena de horas al día, deletreando los alfabetos colgados de la pared de la pequeña escuela y aprendiendo una geografía complicada que ellos no creían necesitar para alcanzar nidos en los árboles y encontrar las márgenes del río sin necesidad de apelar a ninguna clase de mapas. Pero ella, con paciencia infinita y algunos caramelos repartidos con sabiduría, les había ido encauzando poco a poco, y si bien no acudían a clase por amor al estudio, lo hacían atraídos por las golosinas y porque Alice, con calma infinita y bondad sobrada, sabía granjearse su simpatía y sujetarles medianamente, consiguiendo lo que nadie en su puesto hubiese logrado.
Opiniones El matón de boquillas Fidel Prado