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Descripcion
Elagua de las esferas,como muchas de las novelas de Jesús Gardea (Delicias, Chihuahua, 1939-Ciudad deMéxico, 2000) es a la vez una muestra de la capacidad de una narrativaparticularmente difícil en su ritmo y en su sintaxis, y una deslumbranterevelación de lo que en esa opacidad se oculta: el infierno de la soledad caldeadopor el sol a plomo sobre la tierra sin sombra. Los personajes se muevenimpulsados por rencores añejos, inmemoriales, pero vividos por ellos enprofundidad, como si el deseo de venganza fuera algo que brotara de la tierra—lo único, tal vez— sin necesidad de que lo fertilice la lluvia. Para cuandoGardea publica El agua de lasesferas, en 1992, ya tieneen su haber varias novelas notables —La canción de las mulas muertas, Sóbol y Eltornavoz— y no es un novelista bisoño, al contrario, está en pleno dominiode su lenguaje y estilo y hace gala de precisión en los diálogos, depuntualidad en la descripción y el trazo de los personajes. Las razonesocultas, parece decirnos, son a veces las más claras. ¿De dónde vienen esos rencores milenarios? Del tiempo, del tiempo que pasaquemando la entraña de la gente —una de sus novelas se llama El sol que estás mirando—,siempre igual y siempre diferente. Es esa temperatura la que hace que laacción, a veces de vértigo, se aparezca ante el lector como demorada, en lainminencia de su suceder y su ya haber ocurrido. Los espacios colectivos —elcafé en particular en esta novela, o la plaza en otros— son el escenario de laintriga, de las murmuraciones, del paulatino descubrimiento de las oposiciones,como en un juego de ajedrez que jugara un apócrifo demiurgo, juego que sinembargo no tiene ganador posible, todo es pérdida.
Opiniones El agua de las esferas Jesús Gardea