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Dejaste de quererme Corín Tellado

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Descripcion


—Bueno —dijo Adolfo Gómez, con voz un poco rara—. Vamos a donde tú digas. Si quieres nos detenemos en la próxima ciudad, que está, como sabes, a treinta kilómetros. Si lo prefieres nos vamos al aeropuerto y tomamos el avión de las nueve y media. También podemos hacer noche en un parador de turismo. Lo que tú digas. María Delia (Neneta para sus amigos) parpadeó un segundo. Era una chica linda, de una finura extremada. Tenía el cabello de un rubio cenizo, largo, peinado con sencillez. Los ojos muy azules. En aquel instante, mientras su marido conducía el auto, ella se oprimía en el asiento a su lado. Se diría que estaba algo nerviosa. Vestía pantalones largos, rojos, y un abrigo de corte deportivo, atado a la cintura por un ancho cinturón de piel. El abrigo negro, con el pantalón rojo y aquel cabello rubio sedoso, hacía un bello contraste. Adolfo esperó su respuesta, y como no acababa de llegar, la miró un segundo, al tiempo de deslizar la mano del volante y asir los dedos femeninos con suavidad. —¿Qué hacemos, Neneta? Tú mandas.

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—Bueno —dijo Adolfo Gómez, con voz un poco rara—
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